Introducción
En la personalización de productos es común pensar que entre más procesos se utilicen, mejor será el resultado. Sin embargo, combinar técnicas sin criterio puede generar complicaciones innecesarias, elevar costos y aumentar el margen de error. La clave está en saber cuándo conviene combinar procesos y cuándo un solo método es suficiente.
Proyectos que funcionan con un solo proceso
Muchos proyectos se resuelven perfectamente con una sola técnica. Por ejemplo:
- Textiles deportivos: sublimación.
- Vasos o termos: UV DTF.
- Placas, bases o señalización simple: corte láser.
En estos casos, agregar procesos suele aumentar el costo sin aportar un beneficio real al uso final.
Proyectos donde sí conviene combinar procesos
Hay proyectos en los que la combinación sí suma valor porque el resultado final requiere varias piezas o materiales. Ejemplos típicos:
- Regalos corporativos.
- Kits de bienvenida.
- Eventos con varias piezas personalizadas.
Aquí, integrar procesos ayuda a lograr coherencia, mejor presentación y un flujo más ordenado de producción.
Errores comunes al mezclar técnicas
Los errores suelen venir de decisiones rápidas o expectativas poco realistas. Los más frecuentes son:
- Usar materiales incompatibles con la técnica elegida.
- Sobrecargar el diseño (demasiada información o elementos).
- Combinar procesos sin una razón funcional (solo “porque se puede”).
El resultado puede ser una pieza visualmente saturada o poco práctica, o bien un proyecto más costoso y difícil de coordinar.
Cómo lo trabaja Ellipse
En Ellipse evaluamos cada proyecto para recomendar solo los procesos necesarios. Nuestro enfoque es simple: usar la técnica adecuada para el resultado que se busca, sin complicar de más la producción. Así evitamos reprocesos y aseguramos un resultado consistente.
Conclusión
Una buena producción no es la que usa más técnicas, sino la que usa las correctas. Elegir bien desde el inicio ahorra tiempo, dinero y frustraciones.


